La maldición de las Rebajas

Todas hemos sufrido esto alguna vez en nuestras vidas, es más, casi me atrevería a decir que es el decálogo que se nos repite cada temporada de rebajas como si fuera el mismísimo “día de la marmota”, es imposible escapar de ellos y todo el mundo ha sido víctima de alguno de estos puntos y si no juzgad vosotras.

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1.La mala suerte arranca con la maldición de la talla pequeña. Si vas a las rebajas con la idea de encontrar pantalones o zapatos monos, esto ya es cosa de muchos años de experiencia de montón en montón, el caso es que no darás con ellos ni aunque seas de los que se quedan pegados al cristal el mismísimo primer día de descuentos. Montañas de tallas 34 se apilan esperando a que alguien las rescate, que si a las supermodelos o a las niñas menores de 12 años no les da por ir a comprar, el caso es que volverán al almacén de donde salieron. ¿Y de los zapatos talla geisha, que me decís? Pues eso, 300 pares del número 36 que encajan mejor en el pie de tu sobrina de dos años que en los de una persona adulta.

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2. La maldición de los 80’. En serio con esto estoy indignadísima. Esta eres tú, feliz de la vida porque días antes has ido a las tiendas para hacer tu lista mental de las cosas con las que arrasarás días después, pero…. TACHÁN. Cuando llegas dispuesta a quemar la tarjeta de crédito percheros y percheros se han llenado de la escoria almacenera que le sobra a las grandes marcas y empiezas a buscar como loca aquel chaleco de pelo rebajado, pero no está. En ningún lado. En ningún sitio. Piensas que te has podido volver loca. Que lo que viste días antes solo ha sido un sueño. O que eso mismo es un sueño porque sin saber cómo has reaparecido en los años 80 y estás rodeada de colores rosas fucsias, brillos, tutús y mallas repegadas. De repente ves un jersey que te compraste en tu época de instituto y lo entiendes…

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3. La maldición de las colas. Primero la del probador que viéndola desde lejos ya te entran escalofríos y te ves en la obligación de coger todas las tallas posibles de manera que llegas que pareces un burro con tanto fardo sobre el cuerpo y después la de la caja en la que además, tenemos siempre un plus, la de la buena señora que quiere descambiar los reyes y de la avispada dependienta, con máster en Oxford, que no sabe cómo hacer una devolución y termina llamando a la encargada de la tienda que en esos momentos se encuentra en mitad de Mordor. Hay gente que envejece haciendo cola en las rebajas.

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4. El vestido monísimo del que estás enamorada y que no te pudiste comprar en Navidad porque costaba lo que cuesta un riñón en el mercado negro. Todos los días lo veías en el escaparate, le hacías ojitos, él también a ti, lo amenazabas con volver y empezar a quererlo como quieres a tu novio o a tu perro (con la misma intensidad) y llega el día… ¡Te lo pruebas!… ¡Y resulta que estarías más favorecida con un saco de estaño que con esa porquería!

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5. La maldición de la madre y la hija. Siempre siempre siempre en todas las rebajas te las encuentras. Madre e hija van pasito a paso eclipsando todo lo que hay en los percheros sin dejarte coger ni un mísero pantalón básico. Ellas son dos, tú una. No hay nada que hacer, cuando te quieres dar la vuelta para ir a otro perchero, ahí están de nuevo. No sabes cómo. No exista explicación racional científica que lo explique, pero pasa. Se inicia una persecución sin reglas en las que no sabes por qué empiezas a competir con ellas, porque ya es una razón personal.

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6. La maldición de los montones. Esto es tan adictivo como el tabaco y no disimuléis y no os pongáis como la que no lo ha hecho nunca que todas sabemos que no es cierto. Empiezas a buscar, a revolver, a estirar, tiene hasta cierto aire terapéutico y desestresante. Después de un rato ya no sabes ni lo que buscas ni lo que esperas encontrar, pero ahí estás en el montón, esperando que un rayo de luz caiga del techo y en tu cabeza empiece a sonar el Aleluya. A veces pasa y es mejor que un orgasmo.

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7. La maldición de los jerseys y las prendas de abrigo gordas. Si antes de enero te las viste y te las deseaste para encontrar prendas de lana gordas porque te morías de frío entenderás esta maldición. No había. Parecía que la industria no hubiera entendido que era invierno y que fuera de sus locales con calefacción caía una de no te menees. Pero ahora, a punto de entrar en marzo y con más calor en el cuerpo que una menopaúsica los encuentras de todos los tamaños, colores y tipo de punto. Ahora. Ahora que casi estás pensando en mojitos y aceites de coco. ¡JAAAAA!

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8. La maldición de la cremallera. La falda de moda, esas que todas las blogueras han llevado durante el invierno, esa que quieres tener en tu armario sí o sí porque es perfecta para combinar con cosas más o menos clásicas. La quieres. A toda costa. Hay una talla 36, casi parece un milagro, la coges, vas al probador y… cremallera rota. Lo primero que haces es pensar en tu santa madre, lo segundo en el precio y como si de una teoría matemática se tratara haces una serie de divisiones y elevaciones al cuadrado que relacionan lo primero con lo segundo y según el coeficiente obtenido te haces con la falda o la abandonas sin más. Las matemáticas son las matemáticas.

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9. La maldición de los kilos de más. Has puesto kilos en navidad. Lo sabes. Lo saben. Por eso no quieres ir de rebajas hasta que recuperes tu talla original y por eso te empiezas a ir todas las mañanas a correr y le has dado de lado a la cervecita y los dulces. Tienes que bajar de peso y enero es el mes ideal para ello. Lo malo es que cuando lo consigues, cuando vuelves a tu origen ya no hay rebajas y a lo máximo que puedes aspirar es a la prenda de tara que se ha quedado abandonada en el perchero del fondo de la tienda.

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10. La maldición del descuento. Ves la etiqueta en rojo colgando de cualquier objeto o prenda: setenta por ciento, una ganga. Lo coges ilusionada, una ganga. Siete, cero, una ganga. Paseas por toda la tienda pensando, qué ganga. Te vas al probador, gangazo. Y justo antes de pagar haces la cuenta mentalmente. Un descuento de 3 euros. ¡Vaya mierda de ganga! Lo sueltas y ya por el propio cabreo no compras nada más.

Cabeceras ene-feb

 

Y a vosotras ¿os ha caído ya alguna maldición en estas rebajas? 😉

¡FELICES COMPRAS!

Setefil

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Un comentario en “La maldición de las Rebajas

  1. Lleva toda la razón el artículo. Cada vez me cansa más ir a tiendas en rebajas. Sobre todo por la razón nº6 🙂

    Yo desde hace tiempo prefiero comprar por internet, en webs con ofertas y ropa de marca barata . Mucho más cómodo y rápido.

    Un saludo a tod@s y enhorabuena por el artículo!!

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